Me han traído unas lilas...
...son blancas... y dan tan hondo olor...
...me llevan hasta mi mujer ya muerta...
...las plantamos los dos juntos al fondo
...del jardín.
...Sobre mi mesa están ¡Qué camafeo!
{unidas
... {cortadas en un búcaro
{dolidas
...penden, como ella misma, hacia el dolor...
...en mi dolor y el dolor
...del jardín...
...ya sin ellas..., ¡Sí, como ella, sí, este ramo!...
...el amor que la tengo a lilas huele tanto...
...a las lilas que blancas plantamos los dos juntos...
...para el recuerdo de hoy, el pulso
...del jardín...
De "Claro decir" 2002
Quisiera ser ave
Para poder volar
Quisiera ser viento
Para desvanecerme
Por la inmensidad
Quisiera se agua
Para se cristalina y clara
Quisiera ser fuego
Para quemar lo inservible
Quisiera ser tierra
Para hacer crecer frutos y flores
Quisiera ser oxigeno
Para mantener vivas mentes y cuerpos
Quisiera ser la justicia perdida
Quisiera ser una fusión elevada
Quisiera ser todo lo que la mano del hombre ha destruido a su paso.
Quiero ser un elemento en fusión.
Ven con un hombre
a la espalda,
ven con cien hombres en tu cabellera,
ven con mil hombres entre tu pecho y tus pies,
ven como un río lleno de ahogados
que encuentra el mar furioso,
la espuma eterna, el tiempo!
¡Tráelos todos
adonde yo te espero:
siempre estaremos solos,
siempre estaremos tú y yo
solos sobre la tierra
para comenzar la vida!
Su simpático rostro un poco pálido
y los ojos castaños aún absortos.
Veinticinco años, aunque aparenta más bien veinte.
Algo le da en su atuendo vago aire de artista:
la corbata tal vez o la forma del cuello.
Marcha sin fin preciso por la calle
como aún poseído del placer ilegal,
del prohibido amor que acaba de ser suyo.
¡Bella vida! Tú vives, como leve brote de invierno,
en este mundo agostado sola y callada floreces.
Aire ansías, y luz, primavera que vierta su tibio
resplandor, cuando buscas la infancia del mundo.
Ya tu sol, ya tu tiempo feliz se ha ocultado,
y en la noche glacial sólo hay fragor de huracanes.
Yo quiero estar desnudo, Dios, mi boca
se quiere desnudar como una loca,
quitarse la palabra que le has dado.
Mi corazón, mi vida, mi costado
se quieren desnudar también de todo.
Se quieren arrancar el viejo modo
de caminar por esta tierra triste;
ser como una mujer que se desviste
a pesar del calor, del miedo y todo!
Me quiero desnudar, Señor, del miedo
de no saber por qué me duele el dedo
cuando pienso en la muerte sin motivo.
Yo quiero estar desnudo más que vivo,
desnudo de rencor, de piel, de frente,
tener un corazón desnudo y rudo.
Cuando la muerte venga de repente
hallarme más desnudo que el desnudo.
No existe la censura:
lo que existe es un Servicio de Información Bibliográfica
para evitar posibles perjuicios económicos a los editores.
No hay gente que se muere de hambre:
hay personas que sufren insuficiencias tróficas
debidas a insuficiencias alimentarias.
No hay lucha de clases:
hay tensiones sociales polarizadas en torno a desiguales
repartos de la Renta Nacional.
No hay oposición episcopal:
no se trata de quitar al obispo sino de modificar
las estructuras jerárquicas que no son conscientes
del compromiso con las líneas posconciliares.
No hay partidos políticos:
hay articulación de contrastes de opiniones.
No hay subida de precios:
hay revisión de tarifas.
No hay derecho de huelga:
hay una manera de exteriorizar el conflicto directo.
No hay epidemia de cólera:
hay brotes de diarreas estivales.
No se habla de amnistía,
sino de condena de sanciones.
Ojos negros, o azules, ojos amados, bellos;
ojos innumerables que iluminó la aurora,
yacen hoy en las tumbas, extintos, sin destellos.
y aún asciende el sol que los cielos enflora.
Noches de más dulzura que los días más rubios
de aquellos infinitos ojos se constelaron...
Aún dan los luceros sus dorados efluvios,
y ha tiempo aquellos ojos de sombra se colmaron.
¡Oh Dios! ¿Cómo pudieron morir esas pupilas,
de toda dulcedumbre vívidos manantiales?
¿Espejo de qué rostros son sus ondas tranquilas?
¿A qué mundo ignoto se vuelven sus fanales?
Lo mismo que de astros ha tiempo fenecidos
pervive su alma lumbre por el éter cruzando,
los ojos adorados, en la muerte sumidos
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